8 de octubre de 2009

New World II

2054, EN LA ACTUALIDAD

Cariño, ¿que te pasa?, el brazo de su mujer le sujetaba por el pecho, él notaba como sus senos se apretaban contra su espalda. El sudor recorría todo su cuerpo. Había despertado sobresaltado por la pesadilla que acaba de padecer, y ella siempre aparecía en sus sueños.
- ¿Qué pasa, Lewis?, de rodillas por la cama se puso delante de su marido, observo la cara de terror que tenía su marido.
- Ha... había muerto, est... aba de guardia con Carlton y nos dispar... a los dos.
- Amor mio, ¿pero que dices?, ¿muerto?, ¿con Carlton?, era una pesadilla cielo, no hagas caso e intenta volver a dormir.

 Se cumplían tres meses desde el comienzo de las pesadillas, todas las noches se despertaba con el corazón acelerado y soñando sobre su muerte, a la misma hora a las 03:33, la hora en la que le asesinaban. Todos los martes y jueves acudía a un psiquiatra que durante una hora y mediante hipnosis regresiva, intentaba saber si sus sueños se podían deber a una vida anterior, y que fuesen recuerdos dormidos durante décadas. Su mujer desconocía la existencia de otra mujer en los sueños, solo había contado que en cada uno de ellos, Carlton y él eran asesinados por su sargento, después de estar de guardia en la casa del general Eisenhower en 1945, 109 años en el pasado, durante la II Guerra Mundial.

Lo que realmente preocupaba a Lewis no era su muerte, era la extraña mujer que le decía que no era su hora, que volviera con ella y el extraño hombre que viera salir escoltado de la casa del general. Repasaba una y otra vez los archivos de la Biblioteca Mundial a través de la multipantalla en su despacho pero nada. Se conocía de memoria toda la historia del general Eisenhower, su llegada a la Presidencia de los EE.UU., que Nixon fue su vicepresidente, su muerte en 1969. Pero no sabia que tenia que ver él con un Presidente muerto hacía ya mucho.

Cuando se levanto su mujer ya le había preparado el desayuno, ella le recibió con una sonrisa y acercándose le dio un cálido beso en los labios. Se lo devolvió, agarrándola de la cintura y atraiéndola hacía él; realmente se querían. Ella una presentadora de televisión de prestigio y él experto del Gobierno Mundial en seguridad, un matrimonio de éxito que lo tenían todo excepto la explicación a los extraños sueños de él.

- Buenos días cabeza hueca. El videotelefono se conecto mostrando en la pantalla a un hombre de unos cuarenta años, su pelo color zanahoria y su amplia sonrisa eran una visión gratificante del comienzo de la jornada.

- Dejad de besaros tortolitos, que no sois unos recién casados, además dais envidia a un pobre solterón.
- Buenos días Carlton, ¿ya estas en la oficina?, acariciando la cara de su mujer se giro para ver a su amigo.
- Cielo me voy a vestir, te quiero. No seas travieso "zanahoria", y cuida de mi marido.
- Claro Henna, te recuerdo que fue gracias a mi que os conocisteis.
- Sabes que fue gracias a la bofetada que te di guapetón. Un beso.
- Nunca dejara de recordádmelo, ¿verdad Lewis?
- Y tu el día que no te lo recuerde te morirás amigo. ¿Ocurrió algo, no es habitual que me llames ya desde la oficina?
- Anoche tuvimos un aviso de que las cosas se están complicando en la zona americana. Dos muertos en la oficina de Los Ángeles. Han robado documentos sobre la doctrina Eisenhower.

La taza de café que tenía en la mano se estrello contra el suelo al escuchar el nombre del ex presidente. Los pequeños robots de limpieza, salieron enseguida para limpiar todo lo manchado.

- Lewis, ¿te pasa algo?
- ¿Que...? ¡Ah! No nada, fue solo... que me acorde de una cosa. Te veo en la oficina en 45 minutos.
- Ok, aquí estaré. Pediré más información de lo ocurrido, lo tendré para cuando llegues.
- De acuerdo Carlton. La pantalla de videotelefono, se apago con un ligero zumbido.
- Amor me voy ya, ¿quedamos para almorzar?
- Si cielo, ira Nidia conmigo, luego tenemos ambas una reunión con el encargado de viajes de la Nasa.
- Bien, a las doce en Fío's, entonces.

Vio a su mujer bajar del piso superior, el traje de falda y chaqueta azul magenta dejaba adivinar sus curvas por debajo, elegante y guapa. Recordaba cuando la vio por primera vez, en aquella fiesta que el Departamento de Seguridad Mundial, había celebrado para festejar el 75 aniversario de la unión de todos los gobiernos mundiales en uno solo. Con aquel vestido de gasa color marfil que le dejaba al descubierto toda su espalda marcando sus caderas lo había enamorado a primera vista, recordaba Carlton con varias copas de más se le había acercado y su tropezón tirando a su acompañante de entonces, le había llevado al sonoro premio de una buena bofetada.

- No me dices nada, caballero andante.
- Te quiero preciosa, te veo a las doce. Un nuevo beso de la pareja y Lewis salio para coger el SupraTren, que le llevaría desde León a Madrid en apenas 40 minutos. La parada se encontraba a dos minutos de su casa., como siempre el SupraTren llego puntual; se subió en la cabina que decía Madrid busco un butaca libre. Encontró una vacía, hoy tendría de compañera a una muchacha de unos 16 años le llamo la atención su pelo completamente blanco, sería la nueva moda pensó. El asiento se acomodo completamente a su espalda automáticamente. Se recostó, y comenzó a bajar una pantalla que le permitiría ver el canal que desease. La mano de la muchacha rozo con la suya...

- ¿Te acuerdas?, no era tu momento, debes venir conmigo. La voz de ella resonaba dentro de su mente, ella estaba allí con él. Giro la cabeza para ver a la joven, pero a su lado no había nadie. Se levanto rápidamente y descubrió que estaba totalmente solo, en la cabina no había nadie más que él.

- ¿Pero que cojones esta pasando aquí?, pulso en la pantalla la opción de videollamada, marcando el número de la oficina.
- Joder, ¿Lewis donde demonios estas?, la cara de Carlton ocupaba toda la pantalla.
- ¿Como que donde estoy? en el SupraTren, salí hace 5 minutos de León, tengo un problema Carlton, aquí pasa algo raro.
- Y tanto amigo, llevamos tres días sin saber de ti; Henna esta preocupadisima por ti.
- ¿Tres días? Estas loco, a Henna la deje hace menos de diez minutos en casa. ¿Que demonios me estas diciendo de tres días?.

La cabina se detuvo justo en ese momento, la puerta se abrió anunciando la llegada a su destino.

- Te veo en cinco minutos Carlton.
- Bien, averiguaremos que esta ocurriendo.

Lewis cogió su maletín, y se dispuso a salir de la cabina, justo en el momento de pisar el anden, vio de frente a él la cicatriz del sargento delante, miro a su alrededor y estaba de nuevo en frente a la casa del general Eisenhower, Carlton estaba justo detrás del sargento y la noche era lluviosa, una noche de perros.

- Ram, ¿que coño esta haciendo soldado?
- ¿Qué?

5 comentarios:

POLIDORI dijo...

¡Pero que bien lo haces!

Siempre dejándonos con ganas de más.

Eso sí, la espera merece la pena.





John W.

fher dijo...

Qué fantástico lo que estoy leyendo!! Debo admitir (porque uno es humano y al poseer subjetividad inevitablemente elije una cosa por sobre otra) que esta historia me ha atrapado más que Oro y Azul, lo cual no implica que no quiera seguir leyendo la historia.

Abrazo

Javier Pol dijo...

Fher, sabes lo que ocurre que ahora estoy atrapado entre la espada y la pared, ya que a mi hijo mayor, que tiene nueve años, pues lo tengo atrapado para ver que ocurre con los dos tigres, que no con el resto de los protagonistas jajajajajaj. Iré alternando las dos historias, yo si me tengo que decantar por alguna...

Mejor no os digo cual, no vaya a ser que se cele alguno de los protagonistas.


Aunque más tarde o más temprano volveré a las aventuras de los tigres.

Gracias Polidori, tu como siempre metiendo más presión ¿no conocerás a mi hijo?.

POLIDORI dijo...

Hola Javier,

No lo conozco, pero a veces me sale la vena infantil. Supongo que habrá sido eso.

Un abrazo, y otro para tu hijo que hace muy bien en pedir lo que quiere.





John W.

María dijo...

¡¡Hola Javier!!

tengo deberes atrasados, pero me está prestando un montón hacerlos.
Me ha encantado este capítulo. Por fin tu lado tierno ¡¡que gusto!!
Un poco atormentado, pero aquí está claro que las tempestades acompañan a la historia.
Me encanta la casa futurista que les has regalado a Lewis y Hanna...
Sigo con el piso de arriaba que esto promete...
Un beso.